Digamos que hoy somos solo un “deber ser”, más que una mujer en su esencia.
Drásticamente las convenciones acerca de cómo actuar llevan a la mujer a perpetuar la monotonía de “vivir sin estar conectada a su fuente interna, a esa parte femenina llena de armonía y intuición. Como podríamos ser mujeres y no olvidar, nuestros gustos, nuestras inquietudes reales, nuestras fantasías? como podríamos jugar a ser, desenvueltas, desinhibidas, expresivas y amorosamente bellas?
Aprovechándonos de momentos de calma y quietud, penetrar en las sensaciones del cuerpo y del alma, para declarar en un empoderamiento lleno de pasión, que si queremos ser felices, que si merecemos, conocer la alegría, el ser amadas y libres de condicionamientos de una abnegación mal entendida!
Podríamos contar con mujeres profesionales, inteligentes, valientes, responsables y a su vez, sensuales, efervescentes y lúdicas.
Estamos ante un gran cambio indudablemente, gracias al sufrimiento! Vivimos en la ansiedad de crear familias que no logran sobrevivir a la “subsistencia”, educamos a los niños en sistemas de memorización sin un sentido global de desarrollo humano y postergamos nuestra vida, por un “ mañana” que nadie puede probar que existe. Intentamos colocar límites a nuestra angustia con medicamentos y actitudes que solo nos llevan a mayor disociación, a pesar de que sabemos, que no estamos resolviendo la situación que nos provoca tensión y ansiedad.
Como encontrar la verdadera esencia? Como cultivar el alma y el ser interno para poder expresar lo mejor de cada persona? Como demostrar que cada mujer es parte del Universo y que es irremplazable, como las estrellas y los soles! Que tendremos que experimentar para seguir escuchando nuestro corazón y levantar fuerzas para salir de esta inercia sin sentido?
Cada mañana, es un nuevo día, cada momento es una nueva realidad, una oportunidad llena de posibilidades únicas y creativas. Sentir una puerta que se abre sin límites ni condiciones, vivir en la creencia de la plenitud, la abundancia y la felicidad, como realidades concretas.
Encontrar nuevas formas de “ser tu”, de invocar cualidades y expresiones dignas de una reina, de una diosa, llena de placer y sensibilidad, participando no solo en ser madres o trabajadoras, sino mas bien cada vez apostando a vivir en sintonía con las habilidades y condiciones propias de cada una!





